Cartas a mí

 

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Desde hace varios años recibo correos electrónicos  de Chile. En ellos me anuncian la muerte de alguien, un paro, en el último me envíaron una lista de libros. Confieso que no conozco a ninguna de las personas que me dirigen el correo y tampoco he encontrado razones suficientes para señalar el error, por un lado porque aparentemente les ha funcionado ya que llevan varios años enviándomelos y por otro porque siempre quise ser maestra y esa la profesión de la Lola.

 

Mi nombre que no es mi nombre es muy común. Antes de recibir esos mensajes, recibí otros en Facebook de un colombiano que empezó culpándome con expresiones misóginas por terminar nuestra relación, despues me envió sus fotos (poco agraciado debo decir) y continuó con ruegos y amenazas. No contesté ninguno, no lo conocía y el asunto se iba poniendo escabroso pues ya me estaban entrando las ganas de encontrar a la otra Lola y decirle que no volviera con el tipo, que además de ser feo, era grosero y de cuidado. No sé si pasaron de relación complicada a estar una relación o a estar soltero-a. Me dejaron de llegar los mensajes, lo que agradecí pues llegué a pensar que recibiría alguna foto inadecuada al ritmo que llevaba el monólogo del hombre.

Mi nombre decía no es Lola, mi partida de nacimiento dice María Dolores. Fui el último e inesperado embarazo de mi mamá y según me cuenta el parto fue el único (después de siete) que no tuvo dolores, gracias a la anestesia que le pusieron. Eso no la persuadió de ponerme el nombre que me puso, según dice en honor a varias mujeres de la familia, entre ellas mi abuela.

No tengo claro si fue desición de cada de una de las que cargaron ese nombre, identificarse como Lola, quizás intuyeron  el peso del Dolores,  rechazaron el nombre por largo o fueron sus familiares quienes les llamaron de otra manera.

Dolores viene del latín doleo, que significa dolor, sufrimiento y el nombre refiere a los siete dolores de la Virgen María. La sola idea de ponerle ese nombre a una hija mía me horroriza, puede parecer halado de los pelos pero creo que hay una relación entre el nombre y la vida de la persona que lo lleva. Hay quienes creen en la numerología, la cábala o como yo que no sé si creo, pero dudo.

Mi mamá siempre me hizo bromas con mi nombre, lo decía en voz alta  y repetía el anuncio de una pastilla indicada  para diferentes padecimientos, enunciaba cada uno despues de mi nombre. Como ella misma dice rompió con todos los manuales de sicología para la crianza de sus hijos e hijas. A veces se me viene a la idea de ella deshojando los libros, algo que nunca haría pues lee casi todo lo que le cae en sus manos, a ella y a mi papá les debo el gusto por la lectura.

Volviendo al nombre, usé el legal cuando me sentí más alienada de mí misma, asi pretendí que mi vida era la de otra y me contemplé sin juzgar.

El que uso, (Lola) también trae su tara, se manfiesta en cierta desmesura, sensiblidad extrema, honestidad a veces tosca y temeraridad. No atribuyo todo al nombre, la familia también aporta lo suyo pero aún no conozco a una Lola que simplificando, no sea  medio loca.

El diminutivo Lolita me parece desafortunado. Tolerable y hasta agradable si me lo dice una persona cercana, pero me he econtrado cada atrevido y atrevida que lo suelta aunque le fulmine con la mirada.

Me quedo pues con Lola. Tengo pendiente investigar sobre mis ancestras que cargaron y me heredaron el nombre . Cómo fue su vida, cómo eran, por qué les pusieron ese nombre y cómo lo llevaron, talvez así termino los correos de la Lola chilena.

 

 

 

 

 

Sonrían

 

Hace poco estuve en el parque y una familia se estaba tomando una foto, cuando escuché decir al que la tomaba: hagan como si estuvieran contentos. La expresión me quedó en la cabeza ¿Cuántas veces hice lo mismo, pretender estar contenta? Me di cuenta de que en mi caso no se trató de un estado de ánimo efímero que podes fingir mientras te toman una foto, mucho menos de  algo más permanente, tuvo que ver con otras cosas.

Acabo de cumplir 45 años y siento que viví varias y extrañas vidas pasadas, no de la manera esotérica sino reales. Es decir fui otra persona completamente distinta de la que soy ahora.

Recuerdo por ejemplo una vez que para probar una hipótesis sobre como fingir y gustar más a un hombre, -al menos momentáneamente- bastaba con hacer un par de cosas. Tenía 18 años y un novio venezolano mayor que yo. Un día que llegó a hacer la visita le pedí a una de mis hermanas que pasara por la sala en 15 minutos y le viera la cara y después me describiera lo que había visto. Estábamos sentados en un sofá platicando,  o sea yo también hablaba, de repente me le acerqué, lo miré a los ojos y le motivé que siguiera explicándome, educándome. No presté atención a nada más, abrí la boca incluso aunque no dije nada. Lo vi fijamente como si lo que escuchaba era lo más inteligente que había oído y oiría en mi vida. Transcurrió el tiempo y mi hermana pasó por allí y se fijó. Después me preguntó: ¿qué te estaba diciendo que estabas asi?- fijate que no sé, contesté.

Este episodio puede sonar como que fui una persona malvada, quizás, pero no me pesa, fue un experimento y el tipo ya tenía su recorrido.  Con el tiempo supe que habían muchos recursos para pretender y los tuve que usar, más por sobrevivencia que por experimento. Por eso fui homofóbica, misógina. Me burlé de la yoga, ecología, vegetarianismo.

Traté de ser sumisa, me puse vestidos, medias, me maquillé (para que te veas bonita) decía mi mamá. Fueron muchos años profundamente violentos pues lejos de convertirme cómo quería en esa otra persona, como el resto que conocía, acabé negádome y sobre todo sufriendo el sin sentido de una parodia que poco a poco se iba volviendo insostenible.

Ya no podía hacerme la tonta, callar, atender.  Empecé a dejar de tener miedo a lo no convencional, a buscar referentes, aunque los que encontrara fueran descalificados por algunas de las personas que yo confiaba. Fue un período de contradicción, terror, búsqueda, hasta que vi que habían otras mujeres, aquellas de las que me habían dicho no debía juntarme.  Las vi en las marchas, en una fiesta gay en un lugar llamado” Coro de Angeles”. Se veían sueltas (desatadas, desamarradas).

Después empecé a trabajar en una organización comprometida con los derechos de las mujeres. Sobre eso me dijeron que sólo ¨cochonas¨ (lesbianas) había allí. Lo cierto es que había una o dos, el resto eran nominales, podían decir soy lesbiana y cuando empezara la hostilidad vuelta para atrás.

En ese lugar  empecé a sentirme yo, a quitarme la culpa. Sentí que recuperaba algo de la niña de 10 años que lideraba al grupo de chavalos, todos hombres. Esa que pasaba perdida todo el día cortando mangos, subida a los árboles, los techos del vecindario, mugrienta, hedionda a tierra, sudor o la de 7 años que jugaba con legos y leia todo lo que pudiera. El libro más querido: Las mil y una noches.

Pasó mucho más tiempo. En el camino renuncié, encontré, entendí que había otra vida, que en algún lado estaba y debía buscarla, poner mi casa de ladrillo,  antisismica y asentarme. Ya no tedría que hacer de cuenta y caso que estaba contenta, iba a ser yo.

Temblores y recuerdos (1)

 

007

Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controla el futuro”

 

(George Orwell;1984)

 

Nicaragua no es Macondo, pues Macondo parece más real que lo que sucede en mi país. El 10 de abril se sacudió la tierra con un terromoto de 6.1 grados escala Ritcher le siguieron centenares de réplicas como letanías inquietantes. Según los reportes vinculados a las fallas ya conocidas, placas, cadena volcánica, vaya una a saber. Mucho se dijo, hasta creo que le agregaron una estría más al mapa que muestran cada vez que tiembla la capital.

Además de daños sobre todo en casas,  informaron de una persona fallecida a consecuencia de un infarto.

El gobierno decretó todo tipo de alertas, incluída la alerta roja extrema. Llegaron expertos, hubo conferencias de prensa, personas durmiendo en las calles por las réplicas, zozobra. Se suspendieron las clases -hasta nuevo aviso-en 6 municipios. Un mes después llegó la noticia que los aproximadamente 150 mil estudiantes podían regresar a clases. ¿Cómo va a afectar ese hecho la retención escolar este año? Veremos que nos cuentan.

Sabemos la UNESCO ubica a Nicaragua en el último lugar a nivel de Latinoamérica y El Caribe en alcanzar la primaria completa. Sólo el 47.7 por ciento de niños-as que ingresan a primer grado llegan hasta el 6to grado. En Costa Rica en cambio el 94.2 por ciento termina la primaria.

Hay que señalar que no todo se paralizó, a pesar de la alerta roja extrema alentaron a que las personas disfrutaran de sus vacaciones en los mares. El gobierno mantuvo el plan playa , 46 muertos reportó la Policía en la semana santa.

Managua ya tuvo dos terromotos. El primero en 1931 y el otro pre navideño en 1972, de alli la no-ciudad y los remiendos de barrios. Todo el mundo bromea que quien llega por primera vez al país y se asoma a la ventanilla del avión pegunta ¿dónde está Managua? Uno se sonríe y dice: ahí, ahí, esa es. Del lago para allacito. Todo eso que se ve.

Después del 1972 centenares de edificios se destruyeron o quedaron en ruinas. La ciudad fue un caos, incendios y olor a muerte, más de 19 mil personas murieron, aunque la cifra es un aproximado pues muchos cuerpos no pudieron ser desenterrados. El hedor permaneció por meses hasta la llegada de la lluvia.

Yo tenía 3 años y las imágenes que me quedaron-es raro porque no acuerdo ni lo que comí ayer-, fueron el carro meciéndose como hamaca (un Alfa Romeo, me dijeron), casas de campaña en el patio y en algún lugar en un viaje largo,  un radio que me dieron al que le di vueltas y vueltas a la perilla de las estaciones, hasta que me lo quitaron.

Según me cuentan, mi papá un par de semanas después del terremoto nos montó a la familia en el carro y nos llevó por tierra a México, a todos menos a dos de mis hermanas que por obra de las monjas habian ido a parar a España, donde una familia las cuidó.  No se cuánto tiempo estuvimos fuera, ni quien quedó en la casa.

Algunas direcciones de la vieja Managua y edificios sobrevivieron. A veces la nostalgia es terca . Es raro crecer en una ciudad cuya referencias son lugares que ya no existen. De dónde fue el Hospital El Retiro, yendo hacia arriba.

El terremoto de 1972 derrumbó o dejó inservibles muchas edificaciones, algunas de las cuales fueron hasta este año habitadas por familias que viven en situación de pobreza.  En el país el 70 por ciento de la población sobrevive con menos de $4 dólares al día.

El gobierno después del terremoto del 10 de abril decidió demoler -por considerar un peligro- edificaciones sobrevivientes del terremoto de 1972 y otras edificaciones nuevas, algunas en zonas deshabitadas.

No sé si la terquedad de indicar direcciones a partir de lugares inexistentes se va a mantener o talvez pasará al olvido como muchos otros hechos, hasta que una nueva sacudida los traiga a la memoria.

 

 

 

Peor es nada

Mirador de Catarina. Nicaragua

Romanceando

  En Granada, Nicaragua hay una comida hecha a base de plátano asado desmoronado, piel de cerdo frita, cebolla y tomate en picadillo. Todo revuelto y sofrito. Me gusta el sabor aunque es un poco pesado, pero lo que más me gusta es el nombre: Peor es nada, como quien dice, ni modo.

   A veces me pregunto se así se debería considerar algunas relaciones de pareja. Conozco muchas, sobre todo en el caso de las mujeres en la que las  expectivas en la pareja (hombre) que podrían tener son por decirlo de alguna manera, bastante bajas. Básicamente que no sea violento (no me pegue). No sea borracho y trabaje fuera de casa, ponga disciplina y cuide cual Superman a  la familia.

Algunas con las que he hablado aceptan incluso como destino inexorable que le sea infiel al menos una vez o quizás varias en la vida, aunque el acuerdo sea tener una relación monógama. El razonamiento de consuelo es: todos lo hacen. Mientras no me dé cuenta. Ojos que no ven, corazón  que no siente.

La lógica es particularmente alarmante si tomamos en cuenta que según un estudio realizado a nivel nacional (FED; 2011: 37) solamente el 13% de las personas entrevistadas usa el preservativo siempre, y el 52.3% no lo usa nunca.  Las principales razones que citaron fueron: utilizar otro método, fidelidad mutua, incomodidad.

La contradicción es que el mismo estudio revela que la ITS (Infección de Transmisión Sexual) más mencionada fue el VIH/SIDA, 68.7% y además el 74,1%  lo señaló como método de prevención. La desconexión entre lo que se sabe y lo que se hace aterra.

Si se trata de establecer una relación plena y justa, la creencia popular “mujeres hay por montones” tampoco ayuda. Implica decir que todas son iguales, sustituibles, o sea carecen de valor, son descartables. Por supuesto es el hombre quien decide cuándo terminarla, la relación o a ella.

Algunas mujeres por el trato cotidiano se lo creen y permanecen en relaciones dónde el hombre tiene el poder completo. Es un dictatorzuelo, niño mimado, todo es para él y para mantenerlo satisfecho. El no se da por enterado. Si la pareja se atreve a sugerir, reclamar para que la convivencia mejore, el se queja que no entiende, (las mujeres son de V planeta y los hombres del planeta S).  Tampoco es que tenga muchas ganas de entender pues implica cambios y esfuerzo de su parte pensar en las necesiades de la mujer con la que convive.

No hay frases afecto, cariño, solo cuando la saca a pasear, la exhibe. Ya se sabe, tiene que ser linda, y eternamente joven aunque el sea horroroso y descuidado en su aspecto. Eso si el 14 de febrero las flores y los chocolates, o la cena. Después con el tiempo le dice que se está poniendo gorda, que así no la conoció.

Este tipo ignora las necesidades afectivas, físicas (incluído el placer) de la mujer. No hace nada de las tareas de la casa, si hace un día alguna, espera el aplauso.  Los extra puntos. Quizas más de ese sexo aprendido tipo porno donde a ella le toca fingir  y ver el techo, rogando que termine los embates o tarde un poquito más si es de los que pestañea y se va.

Es triste ver mujeres inteligentes, generosas, compasivas, realmente a cualquiera, permanecer con hombres asi, sólo porque se dignó a elegirla. Ellas arrastran su autoestima aniquilandola día a día para gustar-servir al susodicho.  Peor es nada se repiten.

Retorno

Elegir y reinventarse. A veces algunas personas dicen: Asi soy yo y no voy a cambiar. Afirmación ingenua si de estar viva se trata. Alguna vez también lo dije cuando me encontré sin argumentos, sin ganas de reflexionar o cuestionarme. Lo cierto es que la velocidad que le metí a mi propia vida me mostró que la flexibilidad y apertura de mente es necesaria para crecer y en algunos casos ir sobreviviendo.

Me costó mucho elegir la carrera que iba a estudiar. Me gustaba la sicología, pero sabía que sería una excusa para andar pensando en mí misma o peor un intento por sobreponerme a mis propios miedos. La segunda opción era Ciencias Políticas, pero no la ofrecían, ¿para qué? basta con ser hombre y caudillo para liderar, al menos en Nicaragua. La última opción no prometía estabilidad económica y me parecía una exageración usar 5 años, para algo que se  podía aprender en dos o tres. La mayoría de quienes mejor ejercen  el oficio, no estudiaron eso. Creo que me bastó con saber que combinaría lo que más me gusta hacer: leer y contar historias. Así me decidí por el periodismo, profesión en extinción, al menos como se concebía cuando entré a estudiar.

Celebro el acceso que la tecnología nos da para compartir cualquier cosa sin tener que pasar por la temida editora que te podía despedazar lo escrito o hacer un par de preguntas muy lógicas que no se te habían ocurrido eran importante considerar. Dicho esto, mi pudor me lleva usualmente a pedir que me revisen el texto. Mi corrector por aquello de los créditos es mi hijo Gabriel.

Hace unos años con juvenil ilusión abrí un blog, escribí con cierta periodicidad hasta que entré a trabajar a un lugar dónde mis comentarios podían ser incómodos. Ya sabemos, democracia es ir a votar. Pues me auto censuré, borré escritos, hasta que por fin dejé de escribir. Es dificil ponerse el bozal con las propias manos. Lo que quedó de ese blog lo encuentran en:

http://a-punta.blogspot.com/

Ahora regreso con una reflexión sobre una de esas zarandeadas que me recuerdan que la tensión de resistir, te lleva inevitablemente a romperte.